viernes, 19 de julio de 2013

LOS ESTADOS DE LA UNION EUROPEA: BÉLGICA

A escasos tres días del próximo cambio en la jefatura de estado belga os proponemos hacer un rápido recorrido por algunos aspectos políticos y protocolarios de este país, considerado "la capital de Europa".

El Reino de Bélgica (Royaume de Belgique, en francés, y Koninkrijk Belgie en flamenco) es uno de los seis países que fundaron, en 1951, lo que hoy conocemos como Unión Europea y que, además, es sede de sus principales instituciones.



Es un estado federal asimétrico, y el único de este tipo en Europa que tiene una monarquía parlamentaria como sistema de gobierno. La capital del país es Bruselas, que tiene entidad de región propia, junto a las otras dos que también forman parte de la federación: la región de Flandes y la región de Valonia.


La Constitución que rige en el país es originaria de 1831, aunque se ha revisado y enmendado en diferentes ocasiones, como por ejemplo en 1991 para abolir la diferencia de sexos en la línea de sucesión al trono, en base a la política de igualdad promovida por la Unión Europea (cosa que en España todavía no ha ocurrido), y en 1993 para reconocer el estado federal actual.

La federación contempla tres tipos de niveles de gobierno: uno federal, otro regional y otro por comunidades lingüísticas. Cada uno de ellos con una compleja división de competencias. En el país se hablan tres idiomas oficiales: el neerlandés o flamenco por un 60% de la población (principalmente en la región de Flandes), el francés por un 40 % de la población (en la región de Valonia y en Bruselas) y el alemán por un escaso 1% (dentro de un estrecho territorio de la región de Valonia, fronterizo con la República Federal Alemana).

Incidiendo un poco más a fondo en las divisiones administrativas del país, en base a los tres niveles de gobierno que le otorga el federalismo asimétrico, existe un gobierno federal, con sede en Bruselas, cuyas principales competencias se centran en la política exterior, la economía y la defensa; existen gobiernos regionales en cada una de las tres regiones históricas (Flandes, Valonia y Bruselas-capital), cuyas competencias se centran en la política de la vivienda, el empleo, el transporte y la energía principalmente; y por último, tres comunidades lingüísticas (la comunidad flamenca, la comunidad francesa y la comunidad germanófona) con competencias en el campo de la educación, la cultura, la lengua, la sanidad, la asistencia social, la investigación científica, entre otras.


Desde el año 1993, y tras el fallecimiento del rey Balduino sin descendencia, su hermano, el rey Alberto II, ha ostentado la jefatura de estado, cargo que abandonará oficialmente el próximo día 21 de julio tras comunicar su voluntad de abdicar en su hijo Felipe, duque de Brabante. La ceremonia de abdicación y de juramento del nuevo monarca coincidirán con las celebraciones de la Fiesta Nacional, con la que se conmemora la ascensión al trono del rey Leopoldo I en 1831, a raíz de su independencia de los Países Bajos, de los que habían formado parte desde el siglo XIV bajo el Ducado de Borgoña y el reinado de los Habsburgo.

Al contrario de los fastos que se vivieron en Londres con la coronación de la reina Elizabeth II en 1953, o la ceremonia de investidura que presenciamos en Ámsterdam el pasado 31 de abril, en Bruselas se celebrarán dos sencillas ceremonias seculares, en las que el rey saliente firmará el acta de abdicación frente a miembros del Gobierno y del Parlamento, y el rey entrante jurará la Constitución en la sede del Parlamento frente a los miembros de la Familia Real y los miembros de las dos cámaras del Parlamento, reunidos en sesión extraordinaria. Evidentemente, los actos irán precedidos de un Te Deum en la Catedral de Bruselas, y posteriormente presenciaremos el saludo oficial de los nuevos reyes junto a hijos desde el balcón del Palacio Real de Bruselas, su participación en diferentes actos de homenaje al soldado desconocido y su presencia en un desfile militar, según el programa de actos.

La Casa Real que reina en Bélgica desde su independencia e instauración de la monarquía como forma de gobierno en la figura del rey Leopoldo I, es la Casa alemana Sachsen-Coburg und Gotha, por lo que mantiene raices familiares con la monarquía británica y las exmonarquías bulgara y portuguesa. En 1831, para desvincular al nuevo reino de la Casa de Orange, el Congreso Belga ofreció la corona, en primer lugar, al hijo del rey de Francia, que la rechazó para evitar problemas con Inglaterra. En consecuencia, se la ofrecieron al príncipe alemán Léopold de Sachsen-Coburg und Gotha, que había estado casado con la princesa Charlotte de Gales, hija del Príncipe Regente del Reino Unido (futuro rey George IV) y heredera al trono británico, pero de la que había enviudado sin descendencia. Tras ser nombrado rey, se casó en segundas nupcias con la princesa de Francia, Louise-Marie d’Orléans. Por su pertenencia a la Casa Real Británcia había recibido los títulos de Mariscal de Campo y Caballero de la Orden de la Jarretera.





Las funciones del rey son puramente simbólicas y representativas, aunque entre sus obligaciones está la de preservar la unidad del estado. Los miembros de la Familia Real forman parte del Senado federal o cámara alta, en calidad de senadores de derecho, un privilegio que puede llegar a ser modificado durante el nuevo reinado, según han comentado algunos medios de comunicación belgas.


La monarquía belga es hereditaria y, como hemos dicho, la sucesión al trono recae en el primogénito independientemente de su sexo. No existe ningún tipo de corona real o de regalia, por lo que no podremos verla durante las celebraciones del próximo dia 21.


Además de las funciones simbólicas y representativas, el rey es quien firma las leyes, y no se puede negar a ello. Esta “obligatoriedad”, trajo mucha polémica en 1990 cuando el rey Balduino, alegando profundas convicciones cristianas se negó a sancionar la ampliación de los supuestos legales del aborto. Para poder aprobar la ley se optó por una solución de compromiso. En base al artículo 82 de la Constitución, el rey abdicó y el Gobierno tomó la Regencia para sancionar la ley. Al día siguiente, el Parlamento belga, por 245 votos a favor y 93 abstenciones, declaró a Balduino nuevamente rey de los belgas.


El poder ejecutivo pertenece al rey y lo delega en el Primer Ministro. No obstante, y bajo ciertas condiciones, puede intervenir en la formación y dimisión del Gobierno federal. El argp de Primer Ministro lo suele ocupar el líder del partido más votado en las elecciones legislativas, y es el encargado de formar gobierno, que debe estar integrado por el mismo número de ministros flamencos, que de ministros valones. Bélgica es el estado con la tasa más alta de participación electoral a nivel mundial, debido a que el voto es obligatorio.



El poder legislativo a nivel federal lo ostenta la Chambre des Representants o Kamer van Volksvertegenwoordigers, que está formada por 150 diputados elegidos por sufragio popular directo. El Senat o Senaat lo componen 40 senadores (25 flamencos y 15 valones) elegidos por sufragio universal directo, 31 senadores (10 flamencos, 10 francófonos y 1 germanófono) elegidos por los parlamentos de las comunidades, 10 senadores de derecho (cooptés) que los eligen los 31 senadores representantes de las comunidades, y los senadores de derecho, que actualmente ostentan el futuro rey Felipe y los príncipes Astrid y Laurent, todos ellos hijos del rey Alberto II.

Bélgica se puede definir como el hub europeo de las relaciones internacionales. Es la sede oficial de las instituciones de la UE: el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo (aunque las sesiones plenarias también se realizan en Estrasburgo), del Comité Económico y Social Europeo y del Comité de las Regiones y de la OTAN, por lo que existen muchísimas misiones diplomáticas bilaterales y multilaterales. Esta multivariedad de misiones diplomáticas obliga irremediablemente a la interacción continuado del protocolo oficial y el protocolo diplomático e internacional. A nivel federal existen cuatro servicios de protocolo que trabajan coordinadamente entre sí para la preparación de los actos oficiales. Son los de la Casa Real, del Ministerio del Interior, del Ministerio de Asuntos Exteriores y del Ministerio de Defensa. Asimismo, los gobiernos de las diferentes comunidades también tienen sus respectivos servicios de protocolo.

No existe una lista oficial de precedencias, pero sí que hay un manual de consulta (a modo de guía práctica de protocolo), donde se recoge un conjunto de indicaciones de carácter abierto, consejos y sugerencias, y una lista de personalidades, ordenadas por su rango.

Dentro del protocolo belga, hay que destacar la relevancia de las autoridades eclesiásticas y las de las organizaciones internacionales con sede en el país. En el primer caso, la Familia Real se caracteriza por su fiel adhesión a la Iglesia Católica (recordemos que las reinas belgas disfrutan del Privilege du Blanc del Vaticano), y a las autoridades eclesiásticas no solo se les otorga un trato de gran consideración, sino que ostentan un rango equiparable a una Alteza Real, por lo que se les rinden honores comparables a los miembros de la Familia Real. En el segundo caso, como ya hemos comentado, Bruselas es uno de los centros más importantes de reuniones europeas y sede permanente de diferentes instituciones internacionales, por lo que la presencia de miembros de éstas a los actos oficiales puede ser habitual.


Otro tema muy importante a tener en cuenta en la organización de cualquier acto oficial es el relacionado con las diferencias lingüísticas. Para evitar malos entendidos o problemas es muy recomendable tener presente la región o la comunidad en la que se lleva a cabo el acto, o las personas que asisten de cada lugar.

En las visitas de estado, además del programa habitual de actos en el que se rinden los honores militares pertinentes, se realiza una ofrenda de flores a la tumba del soldado desconocido, se ofrece una cena de gala y se organizan encuentros económicos y visitas culturales, puede ser recomendable incluir una visita a alguna de las instituciones con sede en el país, como podría ser el Consejo de la UE, la Comisión Europea o el Parlamento Europeo, o a la Secretaría General de la OTAN, en especial si el visitante procede de un país miembro de alguna de esas organizaciones. Evidentemente, solo son recomendaciones.

Respecto a las costumbres sociales y al protocolo en los negocios, los belgas son personas responsables y consecuentes con su vida laboral, que tienen perfectamente planificada su agenda y suelen respetar los horarios de reuniones, las comidas de empresa y los compromisos sociales. Como la mayoría de los centroeuropeos son personas eminentemente prácticas, poco dadas a las bromas y a perder el tiempo con temas fuera de programa. Además, volviendo a recordar los problemas existentes entre las comunidades lingüísticas, es necesario utilizar el neerlandés o el inglés en Flandes, y dejar el francés para las zonas francófonas. Un almuerzo siempre será una mera prolongación de una reunión de negocios, mientras que las cenas suelen tener un componente más social.

El himno oficial de Bélgica es La Brabançonne, y existen versiones en neerlandés, francés y alemán.

La bandera federal de Bélgica (Drapeau de la Belgique, en francés; Vlag van België, en neerlandés; y Flagge Belgiens, en alemán está formada por tres franjas verticales iguales, de color negro (en el lado del alzamiento), amarillo y rojo, colores que se tomaron de la bandera del Ducado de Brabante, y el diseño vertical parece ser que de la bandera de Francia.


Al ser un estado federal, la bandera federal y las banderas de las comunidades o regiones  ocupan el mismo rango, aunque cuando coinciden, la bandera nacional tiene prioridad frente a las otras. Las precedencias siguen el siguiente orden: la bandera nacional de Bélgica, la bandera de la comunidad o región, la bandera europea, la bandera de la provincia (en orden alfabético en la lengua local) y la bandera del municipio.


Dentro de las distinciones honoríficas del Reino de Bélgica, la orden dinástica más importante es la Orden de Leopoldo (Leopoldsorde en flamenco, Ordre de Léopold en francés). Fue creada el 11 de julio de 1832 por el rey Leopoldo I, y se otorga en reconocimiento de la valentía extrema en combate o por un servicio meritorio de gran valor para el estado belga. El monarca es quien preside la orden, su Gran Maestre (Grootmeester) y quien la concede. Se otorga dos veces al año, coincidiendo con el cumpleaños del monarca (el 8 de abril) y el día de la Dinastía Belga (15 de noviembre), aunque de manera excepcional también se puede conferir coincidiendo con el 21 de julio, día de la Fiesta Nacional. La cinta de la Orden es de color púrpura y, según la tradición, no se puede conceder a menores de 42 años, a excepción de que sean agraciados por la sección militar, una de las tres que tiene la orden.



El escudo de Bélgica lleva como emblema un león de oro sobre campo de sable, llamado León Belga o Leo Belgicus, que se corresponde con las armas del duque de Brabante. La forma actual tiene tres versiones (completa, media y simplificada). La versión completa, que forma parte del sello para firmar leyes y tratados internacionales, está timbrado por una corona real, lleva el collar de la Orden de Leopoldo alrededor del escudo, dos leopardos sosteniendo la bandera estatal y una cinta con el lema nacional: L'union fait la force (en francés) o Eendracht maakt macht (en neerlandés). Detrás del manto, están representados los estandartes de las nueve provincias que constituían Bélgica en 1837: Amberes, Flandes Occidental, Flandes Oriental, Lieja, Brabante, Henao, Limburgo, Luxemburgo y Namur.


Fuente de las imágenes: Internet y Gabinete de protocolo.

Para saber más:
Casa Real Belga
Parlamento federal belga
Portal de Bélgica

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